¿Alguna vez has sentido que las decisiones de tu vida no son tuyas?
- Leslie Villatoro

- hace 2 días
- 14 min de lectura
Proyecto-Sentido:
Los mandatos inconscientes que pueden estar guiando tu vida sin que lo sepas

¿Y si algunas de las decisiones más importantes de tu vida no fueran completamente tuyas?
No me refiero a que alguien esté controlando tu vida . Tampoco a que todo lo que haces tenga que explicarse por algo que ocurrió antes de que nacieras. Me refiero a algo mucho más sutil:
A esas decisiones que tomas porque "así debe ser".
A esa necesidad de cuidar a todos.
A la culpa que aparece cuando eliges algo diferente a lo que tu familia esperaba.
A esa sensación de que tienes que demostrar algo.
A la profesión que elegiste porque "era lo que correspondía".
A la dificultad para irte de casa, aunque seas adulto.
A la necesidad de mantener unida a tu familia.
A esa sensación extraña de que tienes que hacer algo con tu vida, pero no sabes exactamente qué.
Y, sobre todo, a esa pregunta que puede resultar incómoda:
¿Cuánto de lo que estoy haciendo lo elegí yo y cuánto aprendí a hacerlo para pertenecer, ser amado o cumplir con una expectativa familiar?
De esto hablamos cuando, dentro del trabajo de biodescodificación, exploramos el concepto de Proyecto-Sentido.
¿Qué es el Proyecto-Sentido?
El Proyecto-Sentido es un concepto asociado al trabajo del psicólogo clínico francés Marc Fréchet, que posteriormente fue desarrollado y difundido por diferentes autores y escuelas relacionadas con la biodescodificación y otros enfoques de exploración psicobiográfica.
La propuesta invita a mirar un periodo que normalmente dejamos fuera de nuestra historia personal:
el tiempo que rodea nuestra concepción, gestación, nacimiento y primeros años de vida.
Porque antes de que tú pudieras tomar decisiones ya existía una historia:
Tus padres tenían una relación.
Tenían expectativas.
Habían vivido pérdidas.
Tenían miedos.
Tenían necesidades.
Tenían sueños.
Quizá estaban atravesando una crisis.
Quizá esperaban que un hijo solucionara algo.
Quizá tenían una idea muy concreta de quién debía ser ese hijo.
Y desde esta perspectiva terapéutica, explorar ese contexto puede ayudarnos a identificar expectativas, lealtades o mandatos que posteriormente pudieron incorporarse a la identidad de la persona.
No significa que nuestros padres hayan programado literalmente nuestra vida.
Tampoco significa que todo lo que somos pueda explicarse por lo que ocurrió durante el embarazo.
Y mucho menos significa que una circunstancia vivida por nuestra madre determine nuestro destino.
El valor de esta mirada está en abrir preguntas. Porque a veces una buena pregunta no cambia el pasado. Pero sí cambia la manera en que entendemos nuestro presente.
Antes de que nacieras ya existía una historia

Esta es una de las partes del Proyecto-Sentido que más me interesa trabajar en consulta.
Cuando le pregunto a una persona por su infancia, normalmente comienza después de su nacimiento.
"Cuando tenía cinco años..."
"Cuando entré a la escuela..."
"Cuando nació mi hermano..."
Pero cuando trabajamos Proyecto-Sentido, retrocedemos un poco más.
Te comparto algunas de las preguntas que suelo hacerle a mis pacientes en consulta para que puedas empezar a armar el rompecabezas de esta etapa en tu vida. Muchas veces no conocemos estas respuestas, así es que, si tus padres viven o alguien que pudiera conocer esta información, sería muy valioso que pudieras hacerlas:
¿Qué estaba pasando antes de que nacieras?
¿Cómo estaba la relación entre tus padres?
¿Querían tener hijos?
¿El embarazo fue planeado?
¿Qué estaba ocurriendo en la familia?
¿Había problemas económicos?
¿Había una separación?
¿Había una pérdida reciente?
¿Había otro hijo con alguna dificultad?
¿Tus padres estaban atravesando un momento de miedo o incertidumbre?
¿Qué esperaban de ese bebé?
¿Había una expectativa sobre tu sexo?
¿Había una necesidad de que ese hijo cumpliera una función dentro de la familia?
A veces aparecen historias realmente significativas.
Y aquí quiero hacer una distinción importante:
el dato por sí solo no es el mandato.
Lo interesante es lo que ocurre dentro de ti cuando entras en contacto con ese dato.
Porque en terapia no solamente trabajamos con lo que sabemos. También trabajamos con lo que sentimos. Con aquello que nunca se dijo. Con lo que nuestro cuerpo parece recordar.
Con las emociones que aparecen sin que sepamos exactamente por qué.
No solamente importa lo que pasó, sino cómo te sientes al descubrirlo
Imagina que descubres que durante el embarazo tu madre estaba atravesando una relación muy conflictiva con tu padre. Puedes recibir ese dato como información biográfica.
Pero quizá, cuando empiezas a imaginar a tu madre embarazada, aparece tristeza. O enojo.
O miedo. O una sensación corporal que no habías relacionado con nada. Eso es lo que me interesa explorar terapéuticamente.
No para afirmar:
"Esto demuestra que tu problema actual viene de ahí."
Sino para preguntar:
"¿Qué está pasando dentro de ti cuando entras en contacto con esta historia?"
Porque muchas veces la información abre una puerta.
Pero es la experiencia emocional la que nos permite entrar.
Y esto es particularmente importante cuando hablamos de historias que ocurrieron antes de que pudiéramos construir recuerdos conscientes.
¿Qué son los mandatos inconscientes?
Un mandato es, en términos sencillos, una especie de regla interna acerca de cómo debemos vivir para pertenecer, ser queridos, ser reconocidos o cumplir con nuestro lugar dentro de la familia.
Algunos son explícitos.
"En esta familia todos somos médicos."
"Tú vas a cuidar a tu madre."
"Tu hermano depende de ti."
"Algún día este negocio será tuyo."
Pero muchos otros nunca se dijeron. Se construyen a través de las dinámicas familiares.
Y precisamente por eso pueden ser tan difíciles de identificar.
La persona no piensa:
"Estoy cumpliendo un mandato familiar."
Simplemente siente:
"Esto es lo que tengo que hacer."
El hijo que viene a cuidar

Uno de los ejemplos más conocidos es el hijo que ocupa muy pronto un lugar de cuidador.
Puede ser el hijo mayor al que se le dice:
"Tú eres el grande. Tienes que ayudarme con tus hermanos."
Y poco a poco deja de ser simplemente el hermano mayor. Se convierte en una especie de segundo adulto de la familia. Aprende a cuidar, a resolver, aanticiparse, a no necesitar, aser fuerte.
Y quizá años después, cuando ya es adulto, sigue viviendo de la misma manera:
Cuida a su pareja. Cuida a sus hijos. Cuida a sus padres. Cuida a sus hermanos. Cuida a todo el mundo. Y cuando alguien intenta cuidarlo a él, no sabe qué hacer.
Porque en algún momento pudo haber aprendido, de manera consciente o inconsciente:
"Mi valor está en lo que hago por los demás."
El hijo pegamento

Otro ejemplo es el llamado hijo pegamento.
La idea aparece cuando un hijo ocupa, dentro de la dinámica familiar, el lugar de quien debe unir o mantener junta a una pareja o una familia.
Imagina una relación que está atravesando una crisis. Hay distancia. Hay conflictos. Hay una tercera persona. Hay una separación que parece inminente. Y aparece la idea:
"Tengamos un hijo."
A veces esta decisión es completamente consciente.
Pero otras veces puede existir la fantasía de que un bebé hará que la pareja vuelva a estar unida.
Que el padre regrese a casa. Que la madre deje de irse. Que haya una razón para permanecer juntos.
El niño crece sin saber nada de esto. Y, sin embargo, dentro de la lógica del Proyecto-Sentido, podemos explorar qué ocurre cuando esa historia se hace consciente.
Porque años después, si sus padres finalmente se separan, puede aparecer un profundo conflicto de identidad:
"Si yo vine a unirlos y ellos ya no están juntos, ¿cuál era mi función?"
No significa que todos los hijos nacidos en estas circunstancias desarrollen este patrón.
Es una hipótesis terapéutica que debe explorarse a partir de la historia particular de cada persona.
Pero cuando existe resonancia, puede abrir una comprensión muy poderosa.
"Tú vas a hacer lo que yo no pude hacer"

Hay otro tipo de mandato que encuentro con frecuencia en las historias familiares:
el hijo como continuación de un proyecto inconcluso.
"Yo no pude estudiar, pero tú sí vas a estudiar."
"Yo nunca pude viajar, pero tú vas a conocer el mundo."
"Yo no tuve oportunidades, pero tú vas a ser exitoso."
"Yo nunca pude tener una profesión, pero tú vas a ser alguien."
La intención puede nacer del amor. Un padre puede querer darle a su hijo oportunidades que él nunca tuvo. Y eso no tiene nada de malo. El conflicto aparece cuando el hijo deja de tener permiso para elegir qué hacer con esas oportunidades.
Porque entonces ya no es:
"Quiero que tengas una buena vida."
Se convierte en:
"Necesito que tengas la vida que yo imaginé para ti."
Y eso puede convertirse en una carga enorme.
El hijo que tiene que continuar la historia familiar

Piensa en una familia donde existe una profesión que pasa de generación en generación.
El abuelo fue notario. El padre es notario.
Y entonces:
"Tú también vas a ser notario."
Puede ser maravilloso si ese hijo realmente quiere serlo. Pero ¿qué sucede si quiere ser músico? ¿O fotógrafo? ¿O chef?
¿O simplemente no quiere continuar con el negocio familiar? Puede aparecer una sensación de deslealtad.
"Estoy traicionando a mi familia."
"Después de todo lo que hicieron por mí..."
"¿Cómo voy a elegir otra cosa?"
Y entonces aparece uno de los conflictos más profundos de los mandatos familiares:
la persona tiene que elegir entre su deseo y su pertenencia.
Cuando hacer lo que quieres también produce culpa

A veces pensamos que el problema está resuelto cuando una persona finalmente se atreve a hacer lo que quiere.
Pero no siempre. Porque puede dejar a su familia. Cambiar de profesión.
Terminar una relación. Poner límites.
Elegir no tener hijos. Mudarse.
Viajar. Emprender.
Y, aun así, sentirse profundamente culpable.
Ahí aparece una paradoja:
"Estoy viviendo la vida que quiero, pero no estoy pudiendo disfrutarla."
¿Por qué? Porque una parte de la persona sigue creyendo que elegir su propia vida significa dejar de pertenecer.Entonces aparece:
"Soy el patito feo."
"Soy diferente."
"Soy egoísta."
"No soy como ellos."
"Los decepcioné."
Y ese es precisamente uno de los puntos que podemos trabajar terapéuticamente.
No necesariamente para que la persona abandone su camino.
Sino para que pueda recorrerlo sin vivir permanentemente en deuda con su familia.
El otro camino: cumplir el mandato
También existe el camino contrario. La persona decide cumplir. Hace lo que se esperaba.
Tiene la profesión que su familia quería. Cuida a sus padres. Mantiene la empresa. Se casa. Tiene hijos. Sostiene la familia. Es exitosa. Y recibe reconocimiento:
"Qué orgullo."
"Es igualito a su padre."
"Ella sí salió buena."
"Es quien mantiene unida a la familia."
Externamente, todo puede parecer perfecto. Pero internamente puede existir una pregunta:
"¿Y si yo hubiera elegido otra cosa?"
Ese es el conflicto de muchas personas que aparentemente tienen una vida exitosa, pero sienten que viven una vida que no termina de pertenecerles.
No todos los mandatos son malos

Esta parte me parece fundamental.
No se trata de descubrir nuestros mandatos familiares para rechazarlos todos. Porque eso también sería otra forma de quedar atrapados en nuestra historia. Hay cosas maravillosas que recibimos de nuestra familia:
Valores.
Trabajo.
Disciplina.
Generosidad.
Creatividad.
Espiritualidad.
Capacidad de compromiso.
Amor por el estudio.
Deseo de ayudar.
Tradiciones.
Incluso profesiones o formas de vida que verdaderamente nos gustan.
El objetivo no es romper.
El objetivo es elegir.
Puedes ser médico como tu padre.
Puedes cuidar a tu madre.
Puedes continuar con el negocio familiar.
Puedes tener cuatro hijos.
Puedes vivir cerca de tus padres.
Puedes hacer exactamente lo que tu familia esperaba.
La diferencia está en una pregunta:
¿Lo estoy haciendo porque lo elijo o porque siento que tengo que hacerlo?
Si lo eliges, deja de ser una carga. Se convierte en una decisión.
¿Cómo se trabaja un Proyecto-Sentido en biodescodificación?
En mi práctica, este trabajo no consiste en buscar desesperadamente una explicación para cada aspecto de la vida. Tampoco consiste en decirle a alguien:
"Tu problema es este mandato."
Eso sería demasiado simplista. El proceso comienza con la historia. Exploramos las circunstancias alrededor de la concepción, el embarazo, el nacimiento y los primeros años. Preguntamos. Escuchamos. Relacionamos acontecimientos. Pero, sobre todo, observamos qué ocurre emocionalmente. Porque puede aparecer una información aparentemente pequeña que tiene una enorme resonancia para la persona. Y ahí comienza el verdadero trabajo.
Hacer consciente lo que antes funcionaba automáticamente
Hay una frase que resume muy bien este proceso:
Lo que no vemos, lo repetimos. Lo que podemos ver, podemos empezar a elegir.
Cuando un mandato permanece inconsciente, la persona suele vivirlo como una obligación.
"Tengo que."
"Debo."
"No puedo hacer otra cosa."
"Así soy."
"Así funciona mi familia."
Pero cuando empieza a hacerse consciente, aparece una pequeña distancia.
Ya no es:
"Tengo que cuidar a todos."
Ahora puedo decir:
"Aprendí que cuidar a todos era mi manera de pertenecer."
Y esa diferencia es enorme. Porque en ese momento aparece una posibilidad que antes no existía:
elegir.
¿Qué significa "regresar" un mandato?

En biodescodificación utilizamos muchas veces la expresión "regresar el mandato". No significa rechazar a nuestros padres.
No significa culparlos. No significa devolverles literalmente algo que nos dieron.
Significa reconocer:
"Esto formó parte de nuestra historia."
"Puedo entender por qué lo asumí."
"Puedo reconocer qué necesidad había detrás."
"Puedo agradecer lo que sí me aportó."
Y después:
"Esto ya no tiene que dirigir mi vida."
Es un movimiento interno de diferenciación. Puedo seguir amando a mi familia sin vivir su vida. Puedo honrar a mis padres sin cumplir todos sus sueños. Puedo agradecer lo recibido sin pagar eternamente una deuda emocional. Puedo pertenecer sin obedecer. Y puedo elegir algo diferente sin convertir a nadie en el villano de mi historia.
Un ejercicio para comenzar a explorar tu Proyecto-Sentido
Si quieres empezar a acercarte a este tema, puedes hacer algo muy sencillo.
No necesitas encontrar respuestas perfectas.
Pregunta a tus padres, si es posible, o a familiares que conozcan tu historia:
Sobre tu concepción
¿Yo fui un embarazo planeado?
¿Qué estaba ocurriendo en la vida de mis padres cuando se enteraron?
¿Cómo estaba su relación?
¿Había algún acontecimiento importante en la familia?
Sobre el embarazo
¿Cómo se sintió mi madre durante el embarazo?
¿Hubo alguna pérdida o acontecimiento importante?
¿Cómo estaba la situación económica?
¿Qué esperaba mi familia de ese bebé?
¿Querían niño o niña?
¿Había alguna expectativa especial sobre mí?
Sobre mi nacimiento
¿Cómo fue el parto?
¿Qué estaba ocurriendo alrededor de mi nacimiento?
¿Quién estaba presente?
¿Hubo alguna situación familiar importante en esos días?
Sobre mis primeros años
¿Qué se decía de mí?
¿Qué esperaban de mí?
¿Qué papel tenía dentro de la familia?
¿Qué necesitaban mis padres de mí?
¿Qué lugar ocupaba entre mis hermanos?
Pero después de obtener la información, haz algo todavía más importante:
Observa qué sientes. No intentes interpretarlo inmediatamente. Simplemente observa.
¿Tu cuerpo se tensa? ¿Aparece tristeza? ¿Enojo? ¿Miedo? ¿Alivio? ¿Una sensación de reconocimiento? ¿Una frase que aparece espontáneamente? Ese material puede ser mucho más interesante que intentar construir una explicación racional de todo.
Las preguntas que pueden revelar un mandato familiar
Si quieres profundizar, prueba con estas:
¿Qué siento que tengo que hacer para pertenecer a mi familia?
¿Qué pasaría si dejara de hacerlo?
¿Qué decisión de mi vida me produce más culpa?
¿Qué expectativa familiar siento que no puedo decepcionar?
¿A quién siento que tengo que cuidar?
¿Quién necesita que yo sea fuerte?
¿Qué sueño de mis padres siento que estoy intentando cumplir?
¿Qué cosas hago "por ellos" aunque nunca me las hayan pedido?
¿Qué profesión o forma de vida parece obligatoria en mi familia?
¿Qué pasa dentro de mí cuando imagino elegir algo completamente diferente?
¿Qué parte de mi vida siento que realmente elegí?
¿Qué parte simplemente continué?
¿Qué temo perder si dejo de cumplir?
¿Qué temo que mi familia piense de mí?
¿Quién sería yo si ya no necesitara demostrar nada?
¿Qué cambia cuando identificas un mandato?
A veces no cambia nada inmediatamente. Y eso también es parte del proceso. Descubrir un patrón no significa que al día siguiente dejaremos de sentir culpa. Pero puede aparecer algo fundamental:
la conciencia.
Antes:
"No puedo dejar de cuidar a mi familia."
Después:
"Me doy cuenta de que siento que si dejo de cuidar a todos, estoy abandonándolos."
Antes:
"Tengo que tener éxito."
Después:
"Me doy cuenta de que fracaso significa para mí decepcionar a mi padre."
Antes:
"No puedo terminar esta relación."
Después:
"Me doy cuenta de que una parte de mí cree que mantener la relación significa mantener unida a la familia."
El comportamiento quizá todavía no cambió. Pero ahora podemos verlo. Y cuando algo se vuelve visible, empieza a existir la posibilidad de decidir.
La verdadera solución no siempre es hacer algo diferente

Esto también es importante. A veces, después de trabajar un mandato, la persona sigue haciendo exactamente lo mismo. Y está bien.
Quizá descubre:
"Sí quiero continuar con el negocio de mi padre.", "Sí quiero cuidar a mi madre.", "Sí quiero ser médico.", "Sí quiero tener hijos."
La diferencia es que ahora puede decir:
"Lo hago porque lo elijo."
No:
"Lo hago porque tengo que hacerlo."
Ese cambio puede parecer pequeño desde afuera. Pero psicológicamente puede ser enorme. Porque ya no estás obedeciendo una historia. Estás tomando una decisión.
¿Y si quiero elegir algo diferente?
Entonces comienza otro proceso. Porque elegir diferente no significa automáticamente sentirse libre. A veces primero aparece culpa. Después miedo. Después tristeza. Después enojo. Después una sensación de vacío. Porque si durante muchos años tu identidad estuvo construida alrededor de cumplir una función, cuando dejas de cumplirla puedes preguntarte:
"Entonces, ¿quién soy?"
Por eso el trabajo no consiste simplemente en decir:
"Ya no quiero este mandato."
También necesitamos construir una identidad que no dependa de él. Aprender a decir no. Aprender a recibir. Aprender a decepcionar sin sentir que estamos destruyendo un vínculo. Aprender a tomar decisiones sin pedir permiso emocional.
Aprender a vivir nuestra propia vida.
Regresar un mandato es devolverle a cada persona lo que le corresponde
Para mí, esta es una de las partes más profundas de este trabajo.
No se trata de regresar amor.
No se trata de regresar gratitud.
No se trata de regresar a nuestros padres todo aquello que nos dieron.
Se trata de devolver responsabilidades que nunca fueron nuestras.
"Tu vida es tu vida."
"Mi vida es mi vida."
"Puedo amarte sin vivir por ti."
"Puedo honrarte sin repetir tu historia."
"Puedo tomar lo que me sirve y dejar lo que ya no me corresponde."
Y quizá una de las frases más importantes sea:
"No necesito dejar de pertenecer para poder ser yo."
Pero después viene una pregunta todavía más importante:
"Ahora que lo sé, ¿qué quiero hacer con mi vida?"
No podemos cambiar las circunstancias en las que fuimos concebidos.
No podemos cambiar lo que nuestros padres vivieron.
No podemos modificar la infancia que tuvimos.
Pero sí podemos empezar a distinguir entre la historia que recibimos y la vida que elegimos.
Y quizá eso sea, en última instancia, lo que significa trabajar un Proyecto-Sentido:
No borrar nuestra historia.
No negar a nuestra familia.
No buscar culpables.
No encontrar una explicación para absolutamente todo.
Sino poder mirar aquello que alguna vez hicimos por amor, por pertenencia o por necesidad...
y preguntarnos, con honestidad: "¿Esto todavía lo quiero para mí?"
Si la respuesta es sí, puedes conservarlo. Pero ahora es tuyo.
Y si la respuesta es no, quizá ha llegado el momento de dejarlo.
No porque estés rechazando a quienes vinieron antes.
Sino porque puedes honrar tu historia sin tener que repetirla.
Puedes pertenecer a tu familia y, al mismo tiempo, comenzar a pertenecer profundamente a tu propia vida.
Y si quieres profundizar más en este tema, puedes agendar una sesión conmigo en este link.


Terapueta Holística y biodescodificadora,
12 años acompañando procesos y preparando nuevos terapeutas en el Instituto Ángeles Wolder.
Preguntas frecuentes sobre Proyecto-Sentido
¿Qué es el Proyecto-Sentido?
El Proyecto-Sentido es un concepto asociado al trabajo de Marc Fréchet que propone explorar las circunstancias, expectativas y acontecimientos alrededor de la concepción, gestación, nacimiento y primeros años de vida, especialmente en relación con los significados que posteriormente pueden adquirir para la persona.
¿Quién fue Marc Fréchet?
Marc Fréchet fue un psicólogo clínico francés vinculado a trabajos sobre psicogenealogía y psico-biología. Sus conceptos sobre Proyecto-Sentido y Ciclos Biológicos Celulares Memorizados fueron posteriormente difundidos y desarrollados por diferentes autores dentro de corrientes de biodescodificación.
¿Qué son los mandatos inconscientes?
Son reglas, expectativas o lealtades que una persona puede incorporar de su sistema familiar y que influyen en sus decisiones sin que necesariamente sea consciente de ellas. Pueden estar relacionadas con roles como cuidar, unir a la familia, continuar una profesión, cumplir sueños de los padres o evitar aquello que la familia considera una amenaza a la pertenencia.
¿Todos tenemos un Proyecto-Sentido?
Desde el enfoque que trabaja la biodescodificación, se considera que la historia familiar y las circunstancias que rodean nuestra llegada al mundo pueden explorarse como parte de nuestro Proyecto-Sentido. Sin embargo, no significa que exista un único "programa" que determine nuestra vida.
¿Cómo puedo conocer mi Proyecto-Sentido?
Puedes comenzar preguntando a tus padres o familiares qué estaba ocurriendo alrededor de tu concepción, embarazo, nacimiento y primeros años. Es importante explorar tanto los acontecimientos como las expectativas familiares y, especialmente, las emociones que aparecen al conocer esa información.
¿Se puede cambiar un Proyecto-Sentido?
Desde el trabajo terapéutico de biodescodificación, no se trata de cambiar el pasado, sino de hacer conscientes los posibles mandatos y significados que la persona ha incorporado para poder decidir si desea continuar con ellos, transformarlos o dejar de cargarlos.
¿Qué significa regresar un mandato?
"Regresar un mandato" es una expresión utilizada en este tipo de trabajo terapéutico para describir un proceso de diferenciación: reconocer una expectativa o responsabilidad que se ha cargado como propia, comprender su origen y decidir conscientemente si corresponde seguir sosteniéndola.
¿La biodescodificación puede sustituir un tratamiento médico?
No. La biodescodificación es un enfoque terapéutico alternativo y sus postulados específicos sobre el origen emocional de las enfermedades no cuentan con evidencia científica suficiente para considerarse explicaciones médicas establecidas. Una exploración emocional nunca debe sustituir una evaluación o tratamiento médico.
¿Tengo que culpar a mis padres para trabajar mi Proyecto-Sentido?
No. El objetivo no es encontrar culpables. Es comprender la historia, reconocer lo que recibimos, identificar lo que seguimos cargando y recuperar capacidad de elección.
Bibliografía
Fréchet, Marc. Trabajos y conferencias sobre Projet-Sens y Cycles Biologiques Cellulaires Mémorisés, conceptos que posteriormente fueron incorporados y desarrollados por diferentes escuelas de biodescodificación y psico-biología.
Sellam, Salomon. Mon corps est malade, il serait temps que je parle, especialmente los trabajos dedicados al Proyecto-Sentido, ciclos biológicos y transgeneracional.
Flèche, Christian. Trabajos sobre descodificación biológica, creencias y procesos terapéuticos dentro de esta corriente.
American Psychological Association. Materiales sobre estrés, emociones y relación mente-cuerpo. Es importante distinguir estos hallazgos científicos sobre la interacción psicofisiológica de las afirmaciones específicas de la biodescodificación, que no cuentan con evidencia suficiente para establecer relaciones causales entre conflictos emocionales concretos y enfermedades determinadas.





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